Deslizar, hablar un poco, acabar en nada, vuelta a empezar. Este era el relato que más se repetía al comentar con nuestros conocidos su experiencia en las dating apps. Como usuarios de estas aplicaciones, conocíamos las frustraciones que pueden causar y sabemos que la solución a los problemas que te plantean no reside dentro de estas. Había llegado el momento de pensar en cómo lo podíamos cambiar.

Empezamos un proyecto entorno a las citas a ciegas. Queríamos dar a la gente la oportunidad de experimentar esa sensación indescriptible que se tiene cuando vas a encontrarte con alguien en persona por primera vez. Así nació la idea de un proyecto más humano, enfocado en dar a nuestros usuarios una cita como es debido y alejado de la frivolidad del resto de aplicaciones.

A partir de esta premisa fuimos creando un proyecto escalable y más ambicioso. Todos los miembros fuimos conectando al identificarnos con esta realidad y creamos un espacio donde la gente pudiera conocerse de verdad. Sean cual sean sus intenciones, podrían disfrutar de las interacciones y lo mágico del proceso antes de llegar a algo más. Con una voz cercana, un método empático y en constante movimiento, nace Facedate: un lugar enfocado en las personas que existen detrás de cada perfil.